miércoles, 25 de junio de 2008

Jacobinismo y Democracia, artículo realizado por el estudiante de segundo año de nuestra carrera, Rodrigo Araya B.


Jacobinismo y Democracia

(por Rodrigo Araya)

Resumen:

En el presente artículo se analiza la concepción del llamado “Jacobinismo democrático” y su existencia dentro de una noción epistemológica que defino como “ninguna libertad para los enemigos de la libertad”. Adecuo los conceptos de “soberanía” y “democracia”, con la finalidad de entrelazarlos con el concepto antes mencionado, su radicalización y la confrontación existente entre el debate de si es realmente democrático este “Jacobinismo democrático”.

Abstract:

In the present article there is analyzed the conception of the so called “democratic Jacobinism” and his existence inside a notion epistemológic. That I define as “no freedom for the enemies of the freedom ". I adapt the concepts of "sovereignty" and "democracy", with the purpose of interlacing them with the concept before mentioned, his radicalization and the existing confrontation between(among) the debate of if there is really democratic this " Democratic Jacobinism ".

Palabras clave: Democracia, soberanía, nación, pueblo, libertad

Ninguna libertad para los enemigos de la libertad; como lo plantease una concepción jacobina es significante de una construcción teórica endógena con respecto a las democracias liberales de la era posmodernista entiéndase por esto no el fin de los tipos de reacciones revolucionarias idealificadas que motivan al pueblo; sino el tránsito satisfactorio desde una perspectiva social democrática hacia una sociedad idealizada y carente de amenazas a la propia libertad.

De la concepción de “Pueblo”:

.- Democracia se entiende por “Poder del pueblo”,pero ¿quienes son el pueblo?, Giovanni Sartori propone 6 posibles desarrollos interpretativos del concepto.

1. Pueblo como literalmente “todos”.

2. Pueblo como pluralidad aproximada; un mayor numero, “los más”.

3. Pueblo como “populacho”, clases inferiores, proletariado.

4. Pueblo como “totalidad” orgánica en indivisible.

5. Pueblo como principio de “mayoría absoluta”.

6. Pueblo como principio de “mayoría moderada”.

Referente a la primera idea, no se puede concebir como “todos”, porque no todas los individuos ejercen el derecho del sufragio sino que se hace una exclusión en relación a requisitos que son necesarios para ejercer este ultimo, como el de ostentar la categoría de ciudadano y poseer una edad pre - establecida (16–21 años, dependiendo de la nación), en concisas palabras el “todos” es solo un enfoque meramente literal, por lo cual “Democracia” como sistema de representación no desempeña concordancia con su significante. La segunda idea plantea el “poder de la mayoría”, en donde numerosos son los que representan al pueblo y las minorías resultan excluidas. La tercera idea no hace mas que apoyar a las 2 primeras, se hace una exclusión por un sistema social hexagonal, en el cual los obreros son “los menos”, siendo que realmente estos últimos son un numero considerable. Cuarto, “Pueblo como “totalidad” orgánica en indivisible” se traduce con solo una frase: “todos como uno solo”. En las dos ultimas ideas, se toma al pueblo como una unidad operativa calificada por sus reglas de decisión. La democracia se asocia al poder de la mayoría (la “Tiranía de la Mayoría”) y la minoría deber asumir su condición, pero no ser sumisa, sino ser critica, para así ser escuchada y no quedar como un actor sin representación. Es importante mencionar que el pueblo – los ciudadanos de este, mejor dicho.-, gracias a su cualidad de ejercer voz y voto pueden reconocer a un sistema político como “legitimo” o “no legitimo”, pero en si lo que es reconocido es el poder en cuestión.

Hacia la ruptura epistemológica y su justificación empírica:

Franz Hinkelammert plantea la existencia de un estado de crisis sistemática y propone construcciones exegéticas con respecto a la originalidad del mismo; a) La crisis del ser humano, que se encontrase amenazada por la exclusión de porciones amplias de la población mundial de la división social del trabajo[1] y la determinación libre de la misma por los efectos del mercado; y La destrucción acumulativa de la naturaleza y de todo el medio ambiente. La tala de los bosques, el envenenamiento del aire y la tierra, las basuras venenosas, el hoyo de ozono, etc.[2]

La tesis básica es: Quien destruye la utopía, la realiza. Ya el hecho de que se ofrezca al mercado existencial como sociedad perfecta y como competencia perfecta, hace visible este horizonte utópico de su anti-utopía.[3]

De esta manera, más allá de la competencia idónea bajo el sistema político pacifista y mitigador de la unión de clases sociales, la cual se fundamenta en la libertad de competencia por obtener el poder, entre partidos y candidatos, es factible señalar la existencia de un nivel confrontacional más profundo en las sociedades contemporáneas: el que tiene lugar en torno a la afirmación o negación de las relaciones de producción de libertades que se encuentren en vigencia. En este sentido, el propio ejercicio de las libertades básicas de expresión, fortalecerían quizás el surgimiento de enemigos de la libertad, denostando a la concepción del sujeto pueblo en la democracia representativa como el ente que cultivadas ya las condiciones necesarias para la movilización democrática de parte de la ciudadanía; ejerciérase y tomase para si, un actuar revolucionario que desde su instauración como parte de la conciencia democrática real en la población, amenazase la libertad de la construcción teórica preexistente de Estado nación; me refiero a la unidad y los componentes existentes dentro del sistema político nominado constitucionalmente como república democrática.

Con el fin de situarse en el debate con respecto a la existencia y a la ulterior efectividad de un “jacobinismo democrático” me es menester exponer y tratar el concepto de soberanía.

La soberanía, según lo define Jean Bodin (1576)[4], es el "poder absoluto y perpetuo de una República" y soberano es el ente que goza del poder de decreto leyes sin acogerlas de un ajeno, es decir, el que no obedece a estatutos, pero si a la ley divina u original. Como este autor lo plantea, soberano ha de ser el príncipe, y se caracterizaba dicho poder por ser total, perdurable, supremo, ilimitado, unitario e imprescriptible.

Posteriormente en los albores de la modernidad, nos encontramos con Jean Jaqques Rousseau[5] y su planteamiento en torno a la idea y lo que sería y produciría un verdadero proceso de distensión epistemológica de la propia concepción de soberanía, llevando esta a una ruptura, motivada por una suerte de pensamiento cognitivamente evolucionado entre el cual es categorizable Rousseau y que subyuga la raíz cristiana de lo concebido hasta aquel momento, hacia una superposición a esta de la creación teórica parida por el autor, para determinar que será el “pueblo” el portador de la soberanía y entregará esta potestad al regente en pos del beneplácito colectivo de donde este es natural; y subyugarase desde aquel instante a aquella creación, cual es propia, nacional, naturalizada y ajena a la vez. Propia será entonces dado el carácter de la providencia del concepto de autodeterminación recaído en tal individuo, nacional porque prevalece el poder individual en el conjunto de acciones que directamente afectasen al sujeto y a su integridad humana proxémica e inmediata, la cual se funde con el sentido de pertenecencia a un espacio temporal, humano y eminentemente catalizador de la realidad del sujeto; y ajena, dado el carácter exógeno de la potestad de determinación de la cosa pública desde el momento del nacimiento de la nación como ente funcionalista y el concepto proxémico inalienable del sujeto, que como he señalado, conviertese este en vasallo de su Furer, califa o rey como se quiera llamar; o bien desde el momento del nacimiento del mismo dentro del territorio subyugado al conjunto de nacionales de dicho lugar.

El tercer autor que cabe al caso es el abate Sieyés[6] con su panfleto Qué es el Tercer Estado, quien postula que la soberanía está radicada en la nación y no en el pueblo, restándole entonces la potestad de incidencia en la cosa pública al sujeto, argumentándose en la eminente pasionalidad propia e innata de la condición humana, la cual es influenciable de manera coyuntural y vaticina una suerte de embriaguez en cuanto a la capacidad y eficacia en cuanto a la toma de decisiones; en esta medida, el autor advierte la necesaria calidad de representante del/los regente/es, debido a la posición soberana que ostenta este ente en contraposición de la calidad de mandatario el cual debe de realizar lo que su mandante le ordena, es decir lo que el pueblo desea.

Soberanía nacional dentro de la concepción democrática:

Cabe presentar la categoría sistémica adjunta al momento de la concepción práctica con respecto a la legitimidad superflua entre lo concordante a lo que suelese denominar soberanía nacional; que obliga a la inserción en la teoría política liberal, remontada a John Locke y a Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu y que desencadenarán con la formulación del artículo 3 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano el cual establece que "toda soberanía reside esencialmente en la nación". Así la soberanía nacional es concebida como unitaria, indivisible, íntegra e inalienable, que no puede confundirse con los individuos que la conforman.

Existe información que nos indica la existencia de prácticas que nos permiten establecer primeros alcances prácticos en cuanto a la radicalización de lo que he denominado jacobinismo democrático; esto es el castigo por ostracismo (oστρακoνo), fórmula o método por el cual en la antigua Atenas podiase desterrar durante un determinado espacio temporal a un ciudadano no grato o peligroso para el bien común y el ejercicio de la cosa pública, determinado por los ciudadanos de la polis.

De esa manera, encontramos una raíz conducente a la noción de la utilización de la fuerza pública (radicalmente concebida) para llevar a cabo acciones “antidemocráticas” en pos de la “democracia”.

Algunos alcances teóricos oportunos respecto a la democracia:

Giovanni Sartori[7], nos expone que existe democracia cuando hay una sociedad abierta en la cual las relaciones entre los gobernantes y los gobernados es comprendida en el sentido que el Estado esta al servicio de los ciudadanos y no estos últimos al servicio del Estado; el gobierno existe para el pueblo y no viceversa.

El termino “democracia” siempre ha indicado una entidad política, ya sea el Estado o el Gobierno, pero también existen las denominadas Democracias políticas, social y económicas. Con referencia al primer termino, siempre se ha asociado a la democracia con una entidad – como ya se había mencionado anteriormente.- política, el solo hecho de escuchar la palabra “democracia” por un acto “reflejo” – si no es muy exagerado el termino.- se asocia a la política o los actores de esta, principalmente a una referencia al Estado o el Gobierno.

Si nos vamos al termino de “política” podemos definirlo como “relaciones de poder” y la familia es el grupo mas básico en cual se observan estas relaciones, en términos mas amplios la “Democracia Social” es el conjunto de estas democracias primarias, de asociaciones voluntarias entre grupos de individuos como en las pequeñas comunidades que se autogobiernan – las que se podían observar en la antigüedad e incluso, en nuestros días, en las zonas mas extremas.-, estas “micro democracias” son sustento para las mas complejas y así sucesivamente, en conjunto a la superestructura política. Lo que sucede con la “democracia económica” se puede relacionar mucho a una visión socialista de la distrib.

ución de la riqueza en la cual todos los que laboran reciben una porción de las ganancia generadas, pero como ocurre en las otras democracias, solo una parte recibe los beneficios en grandes cantidades y el resto se debe conformar con la menos de la mitad que en realidad le debería corresponder.

Según Robert Dahl: “La Democracia plena nunca ha existido y es difícil que se concrete, por lo misma razón es mejor hablar de Poliarquía.”. A través de la historia política, las Democracia ha ido cambiando, haciéndose más complejas, en un continuo perfeccionamiento, por lo cual se puede decir que la “verdadera” Democracia es una utopía, el principal problema de la democracia al ser aplicada, es hacerla funcionar, pero no siempre es efectiva. Aun así la principal fortaleza de este sistema es su continuo perfeccionamiento que denota una capacidad de adecuarse a los tiempos que avanzan. Podemos decir que la democracia se encuentra en crisis porque existe un juicio critico, existen distintos tipos de democracias en distintas partes del mundo lo que generalmente trae conflictos sobre cual es la “verdadera” democracia, pero como ya se había mencionado anteriormente, la “verdadera” democracia es una utopía.

Dahl plantea criterios que deben ser satisfechos para cumplir la exigencia de que los miembros de una sociedad tengan el mismo derecho a participar en las decisiones políticas:

1.- Participación efectiva: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas para dar a conocer sus puntos de vista sobre cómo deba ser la política.

2.- Igualdad de voto: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas de votar, y todos los votos deben contarse como iguales.

3.- Comprensión ilustrada: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas para instruirse sobre las políticas alternativas relevantes.

4.- Control de agenda: Los miembros tiene oportunidad exclusiva de decidir cómo y qué asuntos deben ser incorporados a la agenda.

5.- Inclusión de los adultos: Todos o al menos la mayoría de los adultos deben tener los plenos derechos de ciudadanía que están implícitos en los criterios anteriores.

Para que exista una democracia liberal son requisitos:

1.- Sufragio universal: Es un medio de apropiación del poder y de limitación del poder.

2.- Equilibrio de poderes: Limita el poder dividiéndolo y hace más sólida la apropiación del poder.

3.- Pluralismo de partidos: Es un medio de delegar y limitar al poder a través de la oposición organizada

4.- Autoadministración local: Sistema por el cual se permite a las diversas comunidades que componen la nación la facultad del autogobierno.

5.- Supremacía de la Ley: Derecho a la que se someten todos y ante la cual todos son iguales. Todo poder legítimo debe ser un poder legal.

6.- Respeto a los derechos de la minoría: Garantizar el gobierno de la mayoría con el respeto a los derechos de la minoría.

La apócrifa omnipresencia de la competencia democrática desde la ciudadanía hacia la ocupación del cargo de gobernante y eventualmente por el poder político en el marco de las reglas institucionales vigentes del sistema democrático y por lo tanto del respeto y/o la afirmación de las relaciones de producción de leyes como fundamento legitimador , tiende a consolidar una lógica política pretendidamente democrática en relación a la cual, todo eventual posicionamiento en manifiesta oposición a esas relaciones de engendros, hace que quien lo sostiene sea despojado de su calidad política de opositor, e investido de la propia de la lógica de la guerra: enemigo público, terrorista, delincuente, malvado, malhechor de la democracia, de la libertad, de la tolerancia, de la humanidad.

Del ejercicio de la coacción física proxémica y su legitimidad:

Dadas entonces las condiciones y competencias soberanas legítimas de los representados y de los mecanismos propios y genuinos para el ejercicio de la justicia; arribamos a una nueva contradicción epistemológica: en lo que respecta al derecho de las multitudes al ejercicio de la justicia frente al acaparamiento y la legitimidad de este por parte de los representantes para su neta extracción hacia una burocracia estatal a la que es posible entonces tildar de anacrónica en el momento coyuntural historicista en que se da este fenómeno; llámese seguridad nacional, lucha de civilizaciones, guerra contra el terrorismo, defensa de los intereses nacionales, etc.

Extraídos en este momento, las libertades democráticas de un grupo determinado, ya sea en circunstancias categorizables como anacrónicas, pero justificadas en el marco de la construcción legítima que da vida a un Estado determinado; es oportuno preguntarse si es o no autoflagelante el ejercicio de este llamado “jacobinismo democrático”; es realmente democrático, aludiendo a la temida “tiranía de la mayoría“;basada en que la democracia puede ocasionar un efecto nocivo, refiriéndose a la posibilidad de que en un sistema democrático una mayoría de personas pueden perjudicar o incluso oprimir a una minoría particular. Esto es negativo desde el punto de vista de la democracia, pues ésta trata de que la ciudadanía como un todo tenga mayor poder.

A modo de conclusión:

He intentado recabar información sobre la existencia e implicancia de una concepción que reúne diversos componentes para con un llamado ejercicio de la violencia, por acción u omisión mediante la coartación de libertades para los sujetos que atentan contra la libertad y la democracia; concebida esta desde la retina de los autores trabajados en el presente trabajo. Concluyo con la afirmación de que no es posible determinar claramente una categoría de acciones o sujetos soberanamente lúgubres para con la soberanía nacional de donde se es natural un individuo. Sin embargo si es posible interpretar o identificar a quienes NO pertenecen a esta categoría, que sin ser específicamente la mayoría representada, se abstrae del ejercicio y por ende de la potestad de rebelión frente al representante para el cual la mera institucionalidad le otorga la legitimidad que he puesto en cuestión al iniciar este trabajo.

Bibliografía:

  • Giovanni Sartori. (1987, 1993) 2003. ¿Qué es la democracia?. Taurus. Colección Pensamiento, México D.F
  • Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993.
  • Jean Bodin Los seis libros de la República (1576)
  • Jean Jaqques Rousseau, El Contrato Social (1762)
  • Abate Sieyes; Qué es el Tercer Estado
  • De la démocratie. traduit de l'américain par Monique Berry. Traduction de: On democracy. ([Paris]: Nouveaux horizons, 2001).



[1] Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993.

[2] Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993..

[3] Idem.

[4] Jean Bodin Los seis libros de la República (1576)

[5] Jean Jaqques Rousseau, El Contrato Social (1762)

[6] abate Sieyes; Qué es el Tercer Estado

[7] QUE ES LA DEMOCRACIA, SARTORI, GIOVANNI Ed. TAURUS año 2007 Colección: PENSAMIENTO

2 comentarios:

Centro de alumnos Ciencia Política dijo...

Nos parece una iniciativa bastante interesante, sobre todo porque pone en discucion categorias clasicas de la politología. Sin embargo el marco teorico utilizado no permite analizar a la democracia, y procesos políticos, fuera de la insticuiconalidad estatal, visión sesgada sobre la definisón de política. Es necesario incluir en el analisis categorias que expresen la polítca como una accion humana de organización, puesto la política no emerge del Estado. Sino al revés.

Anónimo dijo...

gracias compañer@s por el comentario