sábado, 19 de julio de 2008

COMANDANTES DE LAS FARC PUBLICAN CARTA REAFIRMANDO POSICIONES IDEOLÓGICAS


CARTA A NUESTROS HERMANOS DE LUCHA


Escrito por Rodrigo Granda y Jesús Santrich.

jueves, 17 de julio de 2008


'Dichosísimo aquel que corriendo por entre los escollos de la guerra, de la política y de las desgracias públicas, preserva su honor intacto.'
Simón Bolívar.

Estimados compañeros, militantes y simpatizantes de nuestra causa revolucionaria por la Nueva Colombia, el Socialismo y la Patria Grande.

Con un saludo fariano, marulandista y bolivariano reciban nuestro optimismo en el presente de lucha y algunas consideraciones que en principio estaban destinadas a ser compartidas con los camaradas de nuestro firme Partido Comunista Clandestino y especialmente con nuestros prisioneros de guerra que se encuentran en las cárceles de Colombia y en el exterior, pero que con certeza tendrán mejor destino si también llegan a las conciencias y los corazones de esa extensa comunidad de copartidarios, colaboradores, aliados y simpatizantes bolivarianos que sostienen la esperanza en un pronto futuro mejor para los pobres de la tierra.

Apreciados Quijotes de la comunera parcela de José Antonio Galán; perseverantes de la Colombeia de Miranda; queridos compatriotas también de la América Nuestra. En medio de muchas circunstancias favorables y adversas, vicisitudes luctuosas algunas…, y en todo caso en la estrada del combate por el poder para los oprimidos, por el que hemos jurado vencer, con la certeza de que venceremos, hemos recibido con satisfacción las voces de respaldo y de fe absoluta que ustedes han ratificado, sin dilaciones, por las FARC-EP y por el proyecto que juntos llevamos adelante, sobre todo la reafirmación en los principios como en los propósitos, en las vías y en las formas de alcanzarlos en esta hora en que muchos desearían vernos en la ruta de la claudicación.

Queríamos expresar sobre los documentos que por diversas rutas nos han hecho llegar para el estudio, que la mayoría son críticos, y al mismo tiempo solidarios, sin adulaciones pero con apropiado reconocimiento, sobre todo los de compañeros dignos y respetables como lo son James Petras, Domingo Alberto Rangel, Vladimir Acosta, Narciso Isa Conde, Dax Toscano, Duglas Bravo…, Heinz Dieterich, entre muchos y muchos otros consecuentes revolucionarios y pensadores honorables, lo mismo que organizaciones sociales y políticas, que han expresado sus condolencias y opiniones alrededor de la muerte del Comándate en Jefe Manuel Marulanda Vélez y sobre las circunstancias que rodean la lucha de resistencia de las FARC-EP. Creo que todos ustedes en la ciudad y nosotros en la montaña, estamos llenos de gratitud, por la manera como han bien ponderado nuestra lucha como factor necesario y expresión del decoro de los pueblos, que como el colombiano combaten contra un régimen pérfido y criminal.

Hay que reconocer que se requiere independencia intelectual, criterio propio, entereza moral y valentía además, para adoptar juicios rectos y categóricos como los de estos compañeros, en momentos en los que es lo más cómodo, de ventaja, conveniencia y muy común la hipocresía, la ponderación falsaria…, y todos esos retruécanos con los que se suele manosear la realidad sin asco de arrastrar los principios para mostrarse revolucionario mientras se es oportunista, sobre todo cuando se aprovecha sinceras pero equívocas posiciones de buena fe que han venido de probados buenos hombre y mujeres, gobernantes o no, que claman por el desarme de las insurgencias anti oligárquicas y anti imperialistas, creyendo que ese es el camino para encontrar la anhelada paz para los oprimidos.

No vamos a retomar ahora los argumentos de los mencionados por que creemos que además de que han sido bastante difundidos y de manera magistral expresados, como suelen hacerlo con esa buena escritura que tienen por espada, ustedes ya los habrán debatido suficientemente. Sólo queremos decir que como revolucionarios, los guerrilleros de las FARC, tratamos de aplicar el principio de la crítica y la autocrítica con ecuanimidad, de manera constructiva, y nos complace escuchar con atención a quienes nos enaltecen señalándonos los errores o lo que ellos creen que es desacierto o inconveniencia. Detestamos sí la adulación tanto como el oportunismo, y como el poeta Juvenal Herrera pensamos también en que es el silencio la cobardía de los intelectuales; por ello valoramos mucho más las palabras que con valentía salen a combatir en el terreno de la lucha ideológica, sobre todo cuando la asquerosa unipolaridad que pretenden los fundamentalistas del gran capital, impone por la fuerza y con el engaño mediático el unanimismo pernicioso que conviene a los déspotas, en el que individuo y sociedad son un todo, pero sumiso a los dictámenes de las trasnacionales.

Queremos dejar bien en claro la posición determinante que seguramente quienes siempre han confiando en nosotros la conocen, y es que empeñaremos nuestras vidas, como en efecto lo estamos haciendo, en no defraudar a quienes creen en las luchas de los pueblos, a quienes como ustedes respaldan la necesidad de la lucha armada en las circunstancias que rodean a los pobres de Colombia, y de otros pueblos pisoteados por la bota militarista y usurera de los yanquis y de sus émulos, acólitos y cómplices en la desbocada rapiña neo colonial.

No seremos inferiores al mayor compromiso que nos inspira la fe de aquellos que sin temer a las estigmatizaciones de la infame guerra antiterrorista, han levantado su voz contra los verdaderos terroristas del planeta y en especial contra aquellos que desde la Casa Blanca tienen ya en vilo la existencia de la humanidad, porque efectivamente somos lo que con sangre y vidas hemos jurado ser: soldados de Bolívar, indios bravos como Lautaro, Tupac Amaru, La Gaitana…, Calarcá; ¡guerrilleros de Manuel hasta la victoria o hasta la muerte! Somos luchadores con principios, comunistas convencidos, que asumimos con orgullo y persuasión absoluta el combate por la liberación y la justicia social. No deshonraremos el altar sagrado de nuestros muertos, no seremos indignos de su sangre que se derramó para que se mantenga la esperanza, no rebajaremos el sacrificio de Bolívar ni el de Martí, como el de ninguno de nuestros próceres de la independencia y la libertad, porque preferimos un San Pedro de Abanto a una paz de Zanjón; un Manifiesto de Montecristi, un Grito de Yare o un Grito de Baire, un 19 de mayo en Boca de Dos Ríos…, un octubre en la Higuera, un septiembre en La Moneda abrazando ametralladora y convicciones antes que rendición; un sablazo en Ayacucho, la suerte del Negro Primero en Carabobo, el destino de Caamaño en San José de Ocoa, el camino de Avelito Santa María, evocar a Mariguela, la senda de Carlos Fonseca Amador y Farabundo Martí, las cananas de Zapata y de Sandino, la suerte de Atanasio Girardot, de Raúl Reyes e Iván Ríos, la persistencia de Jacobo Arenas, partir en átomos al lado de Ricaurte en San Mateo…, al Charle Magne Peralte que isa la dignidad Haitiana, el ejemplo del imbatible Manuel Marulanda Vélez… en fin, partir entre humo y metralla, una muerte en combate, que una claudicación del pensamiento, porque también nosotros creemos en que la ley primera debe ser “el culto a la dignidad plena del hombre” y actuamos con la máxima de que “Al acero responda el acero, y la amistad a la amistad”, según lo expresara el Apóstol de las Antillas, pues a nosotros también se nos ha enseñado lo que pensaba el Titán de Bronce en cuanto a que “la libertad no se mendiga sino que se conquista con el filo del machete…” o aquello que decía el Che en cuanto a que “en una revolución se triunfa o se muere si esta es verdadera”.
En nombre del fusil de Fabricio Ojeda, en nombre de Albizu Campos y los macheteros de Filiberto Ojeda, en nombre de Camilo Torres, cura y guerrillero; en nombre de los héroes del Moncada y de Alegría de Pío, en nombre de los sufrientes del Cuartel San Carlos, en nombre de los mártires de la embajada japonesa en el Perú, en nombre del comandante Cerpa Cartolini y de cada guerrillero y revolucionario que ha entregado su vida por el sueño de la emancipación…, en nombre de los sueños y de cada gota de sangre de los combatientes caídos en Nuestra América por evitar el yugo de los opresores es que juramos que no seremos nosotros quienes arriemos sus espadas, sus lanzas, sus machetes, sus fusiles y sus banderas. No seremos nosotros, NO y mil veces no quienes bajemos las armas de Marulanda, las armas del pueblo, que se han levantado por la emancipación.

Hay ciertas concesiones inadmisibles entre revolucionarios, pues definidos estamos no sólo como marxistas-leninistas sino como bolivarianos, y en tal compromiso no estamos dispuestos sólo a lograr lo que se nos manifieste asequible sino lo que nos imponga la conciencia por deber. Como en la gesta del Libertador, “es imperturbable nuestra determinación de independencia o nada” y así, en el mejor sentido bolivariano reiteraremos como constante que, cuando la opresión no deja más alternativa, la insurrección, la guerra de liberación, constituye el legítimo recurso de los pueblos para lograr la libertad.

Estamos en una confrontación que no ha de cesar mientras no se acabe con las profundas causas sociales que la engendraron o se instaure un nuevo poder que establezca la justicia social. Entretanto se nos presentarán éxitos que no nos deben envanecer y reveces que son propios de este tipo de lucha que hemos emprendido obligados por la perfidia de este régimen del terror…, pero en nada nos deberán perturbar las adversidades; de ellas sólo debemos sacar las experiencias que también nos aporten para desbrozar el camino de la victoria, pues como expresaba el Libertador “El hombre de bien y de valor debe ser indiferente a los choques de la mala suerte”.

Somos marulandistas; es para nosotros un orgullo haber sido y seguir siendo guerrilleros de Manuel, perseverantes, optimistas, íntegros, sencillos y desinteresados, como él. Y para quienes nos reprochan por nuestra condición insobornable en el desenvolvimiento de la táctica de la combinación de las formas de lucha, creyendo que es posible lograr una transformación pacífica de su entorno social a favor de los desposeídos, no podemos menos que expresarles nuestros mejores deseos en su loable causa; pero al mismo tiempo reiteramos ante la faz del mundo que no somos nosotros quienes hemos empujado a Colombia a la guerra sino aquellos que no permiten que el pueblo tome la senda de la democracia y de la paz en la definición de su destino.

Por nuestras convicciones sólo nos es dable estar por la Colombia Nueva más que por nuestras propias vidas, de tal suerte que si alguien ve improbable vencer que sepa que nadie nos podrá negar el derecho de morir por un mundo mejor en nombre de todos quienes lidian por su emancipación en medio de la guerra sucia y el terrorismo de Estado imperial y criollo.

Nunca faltan los Judas, que se dejan sobornar por unas cuantas monedas de oro o por dádivas y promesas de cualquier tipo. Pero lo fundamental es que la codicia siempre será tenida como un asco entre los verdaderos revolucionarios.

Es preferible sin duda mantenerse en una guerra de resistencia por la dignidad, la justicia y la libertad que mantenerse sumiso a la tiranía que como bien lo expresó Bolívar es el compendio de todas las guerras.

Había escrito Lenin alguna vez refiriéndose a quienes sostenían la posición política del desarme aduciendo que tal reivindicación era la expresión más franca, decidida y consecuente de la lucha contra todo militarismo y contra toda guerra, que “precisamente en este argumento fundamental reside la equivocación fundamental de los partidarios del desarme.
Los socialistas, - decía Lenin- si no dejan de serlo, no pueden estar contra toda guerra.
En primer lugar, los socialistas nunca han sido ni podrán ser enemigos de las guerras revolucionarias. La burguesía de las 'grandes' potencias imperialistas es hoy reaccionaria de pies a cabeza, y nosotros reconocemos que la guerra que ahora hace esa burguesía es una guerra reaccionaria, esclavista y criminal. Pero, ¿qué podría decirse de una guerra contra esa burguesía, de una guerra, por ejemplo, de los pueblos que esa burguesía oprime y que de ella dependen, o de los pueblos coloniales, por su liberación?” (…)
¿Desde aquellos tiempos de la valerosa resistencia bolchevique habrá cambiado, compañeros, la esencia criminal, “reaccionaria de pies a cabeza”, de esas burguesías imperialistas?
¿Cómo se han conquistado los cambios favorables para los oprimidos, incluso en procesos cuyos conductores, en varios casos, dan votos por el desarme?
Falta mucho trecho de lucha aún por los desposeídos en el mundo; son más los escenarios del orbe donde se mantiene y crece la explotación con más saña y avaricia que nunca, que aquellos donde se profundiza la emancipación; de tal manera que no hay más que decir con Lenin que “Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país, serán imposibles las guerras. Y desde un punto de vista científico sería completamente erróneo y antirrevolucionario pasar por alto o disimular lo que tiene precisamente más importancia: el aplastamiento de la resistencia de la burguesía, que es lo más difícil, lo que más lucha exige durante el paso al socialismo. Los popes 'sociales' y los oportunistas están siempre dispuestos a soñar con un futuro socialismo pacífico, pero se distinguen de los socialdemócratas revolucionarios precisamente en que no quieren pensar ni reflexionar en la encarnizada lucha de clases y en las guerras de clases para alcanzar ese bello porvenir”
En el caso de las FARC, que desenvuelven su lucha en medio de las peores atrocidades que contra el pueblo desatan las oligarquías, jamás condenaremos ni desistiremos de la insurrección armada porque es, al menos en nuestras circunstancias terribles de sobre vivencia en Colombia, la manera que nos garantiza poder hacer verdadera resistencia a tan sanguinaria autocracia, a tan vil tiranía y a tan macabro terrorismo de Estado impuesto por las oligarquías que atienden los mandatos de Washington.
Aunque la resistencia popular colombiana que es donde se inscribe cada esfuerzo de las FARC como pueblo en armas, aún con su sacrificado heroísmo, a veces pareciera una lucha en solitario, lo cierto es que por estos días, con tanta expresión de apoyo y solidaridad, lo que tenemos es la constatación de que en ella se congregan los anhelos de millares y millares de compatriotas de la América Nuestra, de millares y millares de sojuzgados que sienten que en nuestras banderas, en nuestros lutos, en nuestros fusiles se expresa su propia lucha y sus propias esperanzas de justicia y Patria Grande.

Entonces, ¿está la lucha de los pobres de Colombia y de las FARC como su legítimo puño armado marchando en solitario contra el mundo entero?

¡No! porque son sin duda también la expresión sentida de aquellos que en cualquier rincón del planeta no tienen la posibilidad del acogimiento mediático ni del lisonjeo capitalista. De todos ellos nuestra lucha de alguna manera es aliciente de su fe en la posibilidad de la resistencia y del triunfo de los desposeídos.

El imperialismo siempre tendrá pretextos para alimentar su avaricia. Cuando no los tiene los inventa. Así que está fuera de lógica responsabilizar de su perfidia, su tiranía y sus agresiones a quienes resisten por su derecho de defender su sobre vivencia y su dignidad. Por lo demás todo aquel que pretenda oponerse a los designios de Washington será tildado de terrorista, de tal suerte que quien persista en la posición serafínica de que es el abandono de los fusiles lo que nos traerá la paz no estará más que actuando como aquellos que buscan la causa de la fiebre en las sabanas y al final podrían terminar convencidos de que con tal de vivir no importa permanecer arrodillado.

Nosotros tenemos frente a estas posiciones el mismo convencimiento del Libertador en cuanto a que no importa perecer con tal que sobre viva un pueblo.

Tenemos certeza de la justeza de nuestra lucha, de la pertinencia de las vías y las formas y de la posibilidad del triunfo; pero ni aún estando en la circunstancia de perderlo todo cejaríamos en nuestro empeño porque nuestro rumbo es el de colmar el cumplimiento del deber a costa de todo.

Sabemos que la victoria solo es posible con la constancia, sobre todo cuando lo que se profesan son sentimientos de profundo amor al pueblo; sabemos que “el gran poder existe en la fuerza irresistible del amor”. Combatimos con fe, lo hemos abandonado todo por la causa de los pobres y en ese camino nos preguntamos, ¿desde cuando contra los canallas no se pueden utilizar, sin rebajarnos a la perversidad, las armas que usan ellos mismos; desde cuando esa máxima bolivariana asusta a los bolivarianos?

No es admisible para un verdadero revolucionario existir por existir, es en la lucha donde se debe concebir el modo propicio de la existencia. Y en esa convicción estamos. Ya hemos dicho que “Hoy, como sucede desde medio siglo atrás, los dueños del poder, de las haciendas y del dinero organizan bandas criminales encargadas de agredir al pueblo y sembrar el terror en la población, paralelas y siamesas de las fuerzas policiales y militares oficiales, para eternizarse como gobernantes, nutridos en esta oportunidad con las inagotables finanzas del narcotráfico y conformando así un Estado paramilitar y mafioso de características fascistas”, y que es por todo esto que “hoy, al igual que hace medio siglo, la ilegitimidad del Régimen y el terror del Estado dan vigencia al alzamiento popular y convalidan ante el mundo el sagrado derecho del pueblo colombiano a la rebelión”( del Manifiesto de las FARC, enero de 2007).

Nada nos detendrá, ni las calumnias, ni el concejo del apaciguamiento, ni las posturas derrotistas, ni las intrigas, desconsideraciones y felonías de los ingratos, desleales y traidores.

Sabemos que tenemos que batallar contra el imperio pero también deberemos sortear las emboscadas de los perjurios y las defecciones que se suelen dar en el escenario de algunos de nuestros propios aliados de causa, y que es en las adversidades cuando mejor se puede identificar la firmeza de los propios y la verdadera amistad, como también dentro de ellas es cuando más se desbocan los insidiosos, pues bien sabido es que “más hace un intrigante en un día que cien hombres de bien en un mes”. De tal forma que no solo tendremos que sobreponernos a traiciones, insolidaridad de muchos y obstrucción de otros sino que deberemos incluso, seguramente, escuchar las ignominias del imperio en boca de no pocos de los que se dicen nuestros amigos.

Este gobierno y muchos enemigos y hasta amigos verdaderos, han confundido nuestra generosidad con debilidad sin percatarse que quien actúa con venganza lo que hace es escalar las calamidades. Nuestra praxis es la sensatez; nosotros sabemos y lo tenemos por conocido de la práctica que “en las revoluciones como en las guerras, hay contratiempos indispensables”, y que es fácil mirar desde el puerto la tempestad y parlotear sin considerar las vicisitudes del que navega en alta mar. Dejemos que parloteen y concentrémonos en lo que nos imponen el deber, nuestros principios y certezas sin caer en esas trampas que se urden cuando se enreda en la diplomacia los conceptos morales y políticos colocándolos en contradicción los unos con los otros hasta hacer al fin de la primera el compendio de la hipocresía. Nosotros con nuestros amigos, independientemente de lo que ocurra, siempre deberemos mantener por sentimiento y convicción el respeto y la consideración. Y con nuestros enemigos, la altura y la dignidad.

El colombiano, pueblo al que pertenecemos como pueblo en armas, siempre nos ha brindado la luz y la esperanza que alimenta nuestras convicciones, así que, como lo indica el Libertador, ha nada hemos de temer si el pueblo nos ama, y como siempre y ahora más que nunca, si en esta hora la América necesita del pueblo en armas para luchar contra el imperio, sin duda estará en los fusiles de las FARC el combate por el continente todo hasta las últimas consecuencias, pues ciertos estamos que nunca se nos arrancará nada por la fuerza o el chantaje y que frente a la perfidia no claudicaremos jamás, independientemente de la magnitud de las dificultades, porque preferiremos siempre la muerte a la existencia deshonrosa, la muerte a la expatriación , la muerte a la sumisión, la muerte a la triste resignación.

¡Por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, hasta la victoria siempre!

¡Hemos jurado vencer y venceremos!

Caracas, 18 de julio 2008
ABN

miércoles, 25 de junio de 2008

Jacobinismo y Democracia, artículo realizado por el estudiante de segundo año de nuestra carrera, Rodrigo Araya B.


Jacobinismo y Democracia

(por Rodrigo Araya)

Resumen:

En el presente artículo se analiza la concepción del llamado “Jacobinismo democrático” y su existencia dentro de una noción epistemológica que defino como “ninguna libertad para los enemigos de la libertad”. Adecuo los conceptos de “soberanía” y “democracia”, con la finalidad de entrelazarlos con el concepto antes mencionado, su radicalización y la confrontación existente entre el debate de si es realmente democrático este “Jacobinismo democrático”.

Abstract:

In the present article there is analyzed the conception of the so called “democratic Jacobinism” and his existence inside a notion epistemológic. That I define as “no freedom for the enemies of the freedom ". I adapt the concepts of "sovereignty" and "democracy", with the purpose of interlacing them with the concept before mentioned, his radicalization and the existing confrontation between(among) the debate of if there is really democratic this " Democratic Jacobinism ".

Palabras clave: Democracia, soberanía, nación, pueblo, libertad

Ninguna libertad para los enemigos de la libertad; como lo plantease una concepción jacobina es significante de una construcción teórica endógena con respecto a las democracias liberales de la era posmodernista entiéndase por esto no el fin de los tipos de reacciones revolucionarias idealificadas que motivan al pueblo; sino el tránsito satisfactorio desde una perspectiva social democrática hacia una sociedad idealizada y carente de amenazas a la propia libertad.

De la concepción de “Pueblo”:

.- Democracia se entiende por “Poder del pueblo”,pero ¿quienes son el pueblo?, Giovanni Sartori propone 6 posibles desarrollos interpretativos del concepto.

1. Pueblo como literalmente “todos”.

2. Pueblo como pluralidad aproximada; un mayor numero, “los más”.

3. Pueblo como “populacho”, clases inferiores, proletariado.

4. Pueblo como “totalidad” orgánica en indivisible.

5. Pueblo como principio de “mayoría absoluta”.

6. Pueblo como principio de “mayoría moderada”.

Referente a la primera idea, no se puede concebir como “todos”, porque no todas los individuos ejercen el derecho del sufragio sino que se hace una exclusión en relación a requisitos que son necesarios para ejercer este ultimo, como el de ostentar la categoría de ciudadano y poseer una edad pre - establecida (16–21 años, dependiendo de la nación), en concisas palabras el “todos” es solo un enfoque meramente literal, por lo cual “Democracia” como sistema de representación no desempeña concordancia con su significante. La segunda idea plantea el “poder de la mayoría”, en donde numerosos son los que representan al pueblo y las minorías resultan excluidas. La tercera idea no hace mas que apoyar a las 2 primeras, se hace una exclusión por un sistema social hexagonal, en el cual los obreros son “los menos”, siendo que realmente estos últimos son un numero considerable. Cuarto, “Pueblo como “totalidad” orgánica en indivisible” se traduce con solo una frase: “todos como uno solo”. En las dos ultimas ideas, se toma al pueblo como una unidad operativa calificada por sus reglas de decisión. La democracia se asocia al poder de la mayoría (la “Tiranía de la Mayoría”) y la minoría deber asumir su condición, pero no ser sumisa, sino ser critica, para así ser escuchada y no quedar como un actor sin representación. Es importante mencionar que el pueblo – los ciudadanos de este, mejor dicho.-, gracias a su cualidad de ejercer voz y voto pueden reconocer a un sistema político como “legitimo” o “no legitimo”, pero en si lo que es reconocido es el poder en cuestión.

Hacia la ruptura epistemológica y su justificación empírica:

Franz Hinkelammert plantea la existencia de un estado de crisis sistemática y propone construcciones exegéticas con respecto a la originalidad del mismo; a) La crisis del ser humano, que se encontrase amenazada por la exclusión de porciones amplias de la población mundial de la división social del trabajo[1] y la determinación libre de la misma por los efectos del mercado; y La destrucción acumulativa de la naturaleza y de todo el medio ambiente. La tala de los bosques, el envenenamiento del aire y la tierra, las basuras venenosas, el hoyo de ozono, etc.[2]

La tesis básica es: Quien destruye la utopía, la realiza. Ya el hecho de que se ofrezca al mercado existencial como sociedad perfecta y como competencia perfecta, hace visible este horizonte utópico de su anti-utopía.[3]

De esta manera, más allá de la competencia idónea bajo el sistema político pacifista y mitigador de la unión de clases sociales, la cual se fundamenta en la libertad de competencia por obtener el poder, entre partidos y candidatos, es factible señalar la existencia de un nivel confrontacional más profundo en las sociedades contemporáneas: el que tiene lugar en torno a la afirmación o negación de las relaciones de producción de libertades que se encuentren en vigencia. En este sentido, el propio ejercicio de las libertades básicas de expresión, fortalecerían quizás el surgimiento de enemigos de la libertad, denostando a la concepción del sujeto pueblo en la democracia representativa como el ente que cultivadas ya las condiciones necesarias para la movilización democrática de parte de la ciudadanía; ejerciérase y tomase para si, un actuar revolucionario que desde su instauración como parte de la conciencia democrática real en la población, amenazase la libertad de la construcción teórica preexistente de Estado nación; me refiero a la unidad y los componentes existentes dentro del sistema político nominado constitucionalmente como república democrática.

Con el fin de situarse en el debate con respecto a la existencia y a la ulterior efectividad de un “jacobinismo democrático” me es menester exponer y tratar el concepto de soberanía.

La soberanía, según lo define Jean Bodin (1576)[4], es el "poder absoluto y perpetuo de una República" y soberano es el ente que goza del poder de decreto leyes sin acogerlas de un ajeno, es decir, el que no obedece a estatutos, pero si a la ley divina u original. Como este autor lo plantea, soberano ha de ser el príncipe, y se caracterizaba dicho poder por ser total, perdurable, supremo, ilimitado, unitario e imprescriptible.

Posteriormente en los albores de la modernidad, nos encontramos con Jean Jaqques Rousseau[5] y su planteamiento en torno a la idea y lo que sería y produciría un verdadero proceso de distensión epistemológica de la propia concepción de soberanía, llevando esta a una ruptura, motivada por una suerte de pensamiento cognitivamente evolucionado entre el cual es categorizable Rousseau y que subyuga la raíz cristiana de lo concebido hasta aquel momento, hacia una superposición a esta de la creación teórica parida por el autor, para determinar que será el “pueblo” el portador de la soberanía y entregará esta potestad al regente en pos del beneplácito colectivo de donde este es natural; y subyugarase desde aquel instante a aquella creación, cual es propia, nacional, naturalizada y ajena a la vez. Propia será entonces dado el carácter de la providencia del concepto de autodeterminación recaído en tal individuo, nacional porque prevalece el poder individual en el conjunto de acciones que directamente afectasen al sujeto y a su integridad humana proxémica e inmediata, la cual se funde con el sentido de pertenecencia a un espacio temporal, humano y eminentemente catalizador de la realidad del sujeto; y ajena, dado el carácter exógeno de la potestad de determinación de la cosa pública desde el momento del nacimiento de la nación como ente funcionalista y el concepto proxémico inalienable del sujeto, que como he señalado, conviertese este en vasallo de su Furer, califa o rey como se quiera llamar; o bien desde el momento del nacimiento del mismo dentro del territorio subyugado al conjunto de nacionales de dicho lugar.

El tercer autor que cabe al caso es el abate Sieyés[6] con su panfleto Qué es el Tercer Estado, quien postula que la soberanía está radicada en la nación y no en el pueblo, restándole entonces la potestad de incidencia en la cosa pública al sujeto, argumentándose en la eminente pasionalidad propia e innata de la condición humana, la cual es influenciable de manera coyuntural y vaticina una suerte de embriaguez en cuanto a la capacidad y eficacia en cuanto a la toma de decisiones; en esta medida, el autor advierte la necesaria calidad de representante del/los regente/es, debido a la posición soberana que ostenta este ente en contraposición de la calidad de mandatario el cual debe de realizar lo que su mandante le ordena, es decir lo que el pueblo desea.

Soberanía nacional dentro de la concepción democrática:

Cabe presentar la categoría sistémica adjunta al momento de la concepción práctica con respecto a la legitimidad superflua entre lo concordante a lo que suelese denominar soberanía nacional; que obliga a la inserción en la teoría política liberal, remontada a John Locke y a Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu y que desencadenarán con la formulación del artículo 3 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano el cual establece que "toda soberanía reside esencialmente en la nación". Así la soberanía nacional es concebida como unitaria, indivisible, íntegra e inalienable, que no puede confundirse con los individuos que la conforman.

Existe información que nos indica la existencia de prácticas que nos permiten establecer primeros alcances prácticos en cuanto a la radicalización de lo que he denominado jacobinismo democrático; esto es el castigo por ostracismo (oστρακoνo), fórmula o método por el cual en la antigua Atenas podiase desterrar durante un determinado espacio temporal a un ciudadano no grato o peligroso para el bien común y el ejercicio de la cosa pública, determinado por los ciudadanos de la polis.

De esa manera, encontramos una raíz conducente a la noción de la utilización de la fuerza pública (radicalmente concebida) para llevar a cabo acciones “antidemocráticas” en pos de la “democracia”.

Algunos alcances teóricos oportunos respecto a la democracia:

Giovanni Sartori[7], nos expone que existe democracia cuando hay una sociedad abierta en la cual las relaciones entre los gobernantes y los gobernados es comprendida en el sentido que el Estado esta al servicio de los ciudadanos y no estos últimos al servicio del Estado; el gobierno existe para el pueblo y no viceversa.

El termino “democracia” siempre ha indicado una entidad política, ya sea el Estado o el Gobierno, pero también existen las denominadas Democracias políticas, social y económicas. Con referencia al primer termino, siempre se ha asociado a la democracia con una entidad – como ya se había mencionado anteriormente.- política, el solo hecho de escuchar la palabra “democracia” por un acto “reflejo” – si no es muy exagerado el termino.- se asocia a la política o los actores de esta, principalmente a una referencia al Estado o el Gobierno.

Si nos vamos al termino de “política” podemos definirlo como “relaciones de poder” y la familia es el grupo mas básico en cual se observan estas relaciones, en términos mas amplios la “Democracia Social” es el conjunto de estas democracias primarias, de asociaciones voluntarias entre grupos de individuos como en las pequeñas comunidades que se autogobiernan – las que se podían observar en la antigüedad e incluso, en nuestros días, en las zonas mas extremas.-, estas “micro democracias” son sustento para las mas complejas y así sucesivamente, en conjunto a la superestructura política. Lo que sucede con la “democracia económica” se puede relacionar mucho a una visión socialista de la distrib.

ución de la riqueza en la cual todos los que laboran reciben una porción de las ganancia generadas, pero como ocurre en las otras democracias, solo una parte recibe los beneficios en grandes cantidades y el resto se debe conformar con la menos de la mitad que en realidad le debería corresponder.

Según Robert Dahl: “La Democracia plena nunca ha existido y es difícil que se concrete, por lo misma razón es mejor hablar de Poliarquía.”. A través de la historia política, las Democracia ha ido cambiando, haciéndose más complejas, en un continuo perfeccionamiento, por lo cual se puede decir que la “verdadera” Democracia es una utopía, el principal problema de la democracia al ser aplicada, es hacerla funcionar, pero no siempre es efectiva. Aun así la principal fortaleza de este sistema es su continuo perfeccionamiento que denota una capacidad de adecuarse a los tiempos que avanzan. Podemos decir que la democracia se encuentra en crisis porque existe un juicio critico, existen distintos tipos de democracias en distintas partes del mundo lo que generalmente trae conflictos sobre cual es la “verdadera” democracia, pero como ya se había mencionado anteriormente, la “verdadera” democracia es una utopía.

Dahl plantea criterios que deben ser satisfechos para cumplir la exigencia de que los miembros de una sociedad tengan el mismo derecho a participar en las decisiones políticas:

1.- Participación efectiva: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas para dar a conocer sus puntos de vista sobre cómo deba ser la política.

2.- Igualdad de voto: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas de votar, y todos los votos deben contarse como iguales.

3.- Comprensión ilustrada: Todos los miembros tienen oportunidades iguales y efectivas para instruirse sobre las políticas alternativas relevantes.

4.- Control de agenda: Los miembros tiene oportunidad exclusiva de decidir cómo y qué asuntos deben ser incorporados a la agenda.

5.- Inclusión de los adultos: Todos o al menos la mayoría de los adultos deben tener los plenos derechos de ciudadanía que están implícitos en los criterios anteriores.

Para que exista una democracia liberal son requisitos:

1.- Sufragio universal: Es un medio de apropiación del poder y de limitación del poder.

2.- Equilibrio de poderes: Limita el poder dividiéndolo y hace más sólida la apropiación del poder.

3.- Pluralismo de partidos: Es un medio de delegar y limitar al poder a través de la oposición organizada

4.- Autoadministración local: Sistema por el cual se permite a las diversas comunidades que componen la nación la facultad del autogobierno.

5.- Supremacía de la Ley: Derecho a la que se someten todos y ante la cual todos son iguales. Todo poder legítimo debe ser un poder legal.

6.- Respeto a los derechos de la minoría: Garantizar el gobierno de la mayoría con el respeto a los derechos de la minoría.

La apócrifa omnipresencia de la competencia democrática desde la ciudadanía hacia la ocupación del cargo de gobernante y eventualmente por el poder político en el marco de las reglas institucionales vigentes del sistema democrático y por lo tanto del respeto y/o la afirmación de las relaciones de producción de leyes como fundamento legitimador , tiende a consolidar una lógica política pretendidamente democrática en relación a la cual, todo eventual posicionamiento en manifiesta oposición a esas relaciones de engendros, hace que quien lo sostiene sea despojado de su calidad política de opositor, e investido de la propia de la lógica de la guerra: enemigo público, terrorista, delincuente, malvado, malhechor de la democracia, de la libertad, de la tolerancia, de la humanidad.

Del ejercicio de la coacción física proxémica y su legitimidad:

Dadas entonces las condiciones y competencias soberanas legítimas de los representados y de los mecanismos propios y genuinos para el ejercicio de la justicia; arribamos a una nueva contradicción epistemológica: en lo que respecta al derecho de las multitudes al ejercicio de la justicia frente al acaparamiento y la legitimidad de este por parte de los representantes para su neta extracción hacia una burocracia estatal a la que es posible entonces tildar de anacrónica en el momento coyuntural historicista en que se da este fenómeno; llámese seguridad nacional, lucha de civilizaciones, guerra contra el terrorismo, defensa de los intereses nacionales, etc.

Extraídos en este momento, las libertades democráticas de un grupo determinado, ya sea en circunstancias categorizables como anacrónicas, pero justificadas en el marco de la construcción legítima que da vida a un Estado determinado; es oportuno preguntarse si es o no autoflagelante el ejercicio de este llamado “jacobinismo democrático”; es realmente democrático, aludiendo a la temida “tiranía de la mayoría“;basada en que la democracia puede ocasionar un efecto nocivo, refiriéndose a la posibilidad de que en un sistema democrático una mayoría de personas pueden perjudicar o incluso oprimir a una minoría particular. Esto es negativo desde el punto de vista de la democracia, pues ésta trata de que la ciudadanía como un todo tenga mayor poder.

A modo de conclusión:

He intentado recabar información sobre la existencia e implicancia de una concepción que reúne diversos componentes para con un llamado ejercicio de la violencia, por acción u omisión mediante la coartación de libertades para los sujetos que atentan contra la libertad y la democracia; concebida esta desde la retina de los autores trabajados en el presente trabajo. Concluyo con la afirmación de que no es posible determinar claramente una categoría de acciones o sujetos soberanamente lúgubres para con la soberanía nacional de donde se es natural un individuo. Sin embargo si es posible interpretar o identificar a quienes NO pertenecen a esta categoría, que sin ser específicamente la mayoría representada, se abstrae del ejercicio y por ende de la potestad de rebelión frente al representante para el cual la mera institucionalidad le otorga la legitimidad que he puesto en cuestión al iniciar este trabajo.

Bibliografía:

  • Giovanni Sartori. (1987, 1993) 2003. ¿Qué es la democracia?. Taurus. Colección Pensamiento, México D.F
  • Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993.
  • Jean Bodin Los seis libros de la República (1576)
  • Jean Jaqques Rousseau, El Contrato Social (1762)
  • Abate Sieyes; Qué es el Tercer Estado
  • De la démocratie. traduit de l'américain par Monique Berry. Traduction de: On democracy. ([Paris]: Nouveaux horizons, 2001).



[1] Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993.

[2] Ponencia presentada por Franz Hinkelammert en el XIII Congreso de Teología de Madrid, septiembre de 1993..

[3] Idem.

[4] Jean Bodin Los seis libros de la República (1576)

[5] Jean Jaqques Rousseau, El Contrato Social (1762)

[6] abate Sieyes; Qué es el Tercer Estado

[7] QUE ES LA DEMOCRACIA, SARTORI, GIOVANNI Ed. TAURUS año 2007 Colección: PENSAMIENTO

domingo, 15 de junio de 2008

Propuestas de nuestra carrera al rediseño estrategico

Propuestas rediseño académico
Centro de alumnos Ciencia Política
Viernes 13 de Junio 2008

Esta batería de propuestas emergen como un análisis critico sobre el actual funcionamiento de nuestra sede y la relación existente entre Arcis Santiago y Valparaíso.
Comprendemos la urgente necesidad de cambios estructurales en nuestra universidad tanto en el campo administrativo como académico, por lo tanto estamos en contra de medidas parche o que sean tomadas sin considerar la realidad regional de nuestra sede.

Además compartimos la abrumante critica que tienen las otras carreras, en torno a como se llevan a cabo los procesos desde Santiago y sobre la relación desigual entre la dirección de nuestra sede y los estudiantes. Creemos firmemente en que la comunicación entre estos estamentos debe ser más fluida y horizontal, además de la responsabilidad de la administración en conocer y tener contacto con las organizaciones (representantes) por carrera. Por último es necesario fortalecer la triestamentalidad como la herramienta de nuestra comunidad universitaria, tanto para poder posicionar nuestras necesidades y planes de desarrollo regional, como para ser un modelo de participación democrática entre las universidades privadas, centro neurálgico de la ideología neoliberal.

Es decir comprendemos la importancia del proyecto ARCIS en la sociedad chilena actual y su rol en la V región. Por lo tanto asumimos la responsabilidad, desde la trinchera estudiantil, de luchar, unir y organizar las fuerzas sociales necesarias para que nuestra universidad logre consolidarse.



Las propuestas las esquematizamos en 4 campos de acción:

Académico:

La urgente necesidad de una planta docente, o núcleo de profesores por carrera, que comiencen a desarrollar el trabajo académico, investigación, publicación y alianzas estratégicas.
Como centro de alumnos vemos necesarios una reunión en la cual los encargados de evaluar a los participantes al cargo de coordinador de escuela de Cs. Sociales, nos den a conocer nos criterios utilizados para evaluar.
Vemos necesario reformular la evaluación docente (encuesta a alumnos sobre profesor) ya que no sirve como método de medición de calidad docente, debido que se realizar al final del ramo, por lo tanto no permite realizar cambios, en caso de necesitarlo, a tiempo sin que los estudiantes vean afectados su ramo por una mala contratación docente. Además esta evaluación debe insertar ítems que los alumnos consideran importante evaluar. Para que la evaluación se construya considerando criterios propuestos por los alumnos (a través de consejos de carrera)
Debe comenzar a regir una estructura para la elección del profesor según el año de carrera que realice, pues consideramos que a mayor año de la carrera, el nivel académico del docente debe ser mayor (magíster, doctorados, diplomados)
Retomando propuestas de el centro alumnos anterior en conjunto con nuestra asamblea en su último congreso, decide implementar en nuestra carrera una mención en relaciones internacionales. Es decir que además de licenciado exista un plus, opcional en relaciones internacionales y se realice durante los dos últimos años de la carrera a través de seminarios. Esta propuesta trae consigo un doble beneficio, tanto nos hacemos atractivo para el mercado, como el valor agregado que tendrán nuestros egresados para conseguir fuente laboral.
Un tema muy importante es la practica profesional, ya que nuestra sede regional, si posee contactos no son los necesarios para los estudiantes que egresarán. Por lo tanto creemos que nuestra universidad (Santiago, Valparaíso) debe hacer andar la maquinaria de contactos, en los cuales podamos asegurar que nuestros estudiantes podrán insertarse en el mercado laboral de mejor manera. Existen múltiples organizaciones e instituciones con las cuales Arcis tiene contacto, que podrían a ser utilizados como futuras practicas profesionales. Además como estudiantes poseemos contacto políticos que pueden ser dados a la universidad, para que comience administrarlo y fijando plazos y metas sobre trabajos en conjunto sobre las prácticas.
La ayudantía deben ser tomadas en serio, pues es la única manera de ir formando docentes, a quienes lo decidan, por lo tanto el tema monetario no debería ser un impedimento para que los estudiantes la realicen. En nuestra carrera el congreso del año pasado decidimos que en vez de remuneración exista una forma de calificación por parte del profesor. Es decir un plus mayor al momento de egresar.

Ingresos:

En este ítem, en especifico, nuestros compañeros no tenían intención de proponer ideas, pero nuestro centro de alumnos comprende que nuestro proyecto ARCIS no puede seguir dependiendo del número de alumnos de admisión, por lo tanto una de las tareas fundamentales es formar un grupo de trabajo (ojala profes de planta) para desarrollar políticas coordinadas hacia lograr ingresos externos para nuestra sede. De esta manera es como incentivamos a participar en concursos públicos, de investigación y publicación que se encuentran en las múltiples estructuras del Estado y organizaciones privadas.
Averiguar y focalizar trabajos de formación técnica pagados por el Estado, (OTEC, SENCE) pues tenemos el espacio y funcionarios necesarios para realizar ese trabajo.




Extensión:

Las publicaciones son un punto central de nuestro trabajo de posicionarnos en la región. De esta manera es como nuestra carrera propone dos ámbitos en los cuales se pueden desarrollar en conjunto con los docentes. Por un lado crear una revista de de ciencias sociales, en la cual profesores y alumnos puedan exponer los análisis e interpretaciones sobre los problemas locales, regionales, nacional e internacional. De manera que la construcción del conocimiento en nuestra sede tenga un buen puerto de salida hacia la sociedad. Por otro lado comprendemos que la opinión publica en estos tiempos se encuentra monopolizada por los medios de comunicación, por lo que se nos presenta como un gran desafió ocupar espacios en medios regionales y nacionales, en los cuales podamos exponer los planteamientos que naces en nuestra sede y que pueda integrar alumnos profesores y dirección, en torno a posicionar temas centrales de la problemática social.
Debemos ser capaces de levantar un centro de investigación social, pues poseemos un amplio abanico de carreras con perfil social, de manera que entre nuestros docentes y alumnados, desarrollen investigaciones, que puedan auto sustentarse (concursos), y que podamos posicionar la voz de nuestra Arcis en la región, tanto en la sociedad como en las instituciones públicas, actualmente tan poco exigidas por sus ciudadanos.

Relación Universidad entorno:

Creemos que necesitamos afianzar los contactos existentes con organizaciones sociales existentes en nuestro alrededor, pues la sede debe tener un rol social definido. Por lo tanto la institución debería comenzar a desarrollar políticas que integren a las personas que viven en nuestro alrededor en planes académicos, entretención y cultura. No es posible que la única relación entre ARCIS y entorno sea cuando los estudiantes salen a la calle a combatir. Eso no significa ningún benéfico para nuestros vecinos, por lo tanto generar vecindad es también una tarea por desarrollar.